Este capítulo se centra en reconocer y manejar el riesgo antes de que se convierta en un choque: observar constantemente los peligros, calcular una distancia y velocidad seguras, y reaccionar correctamente cuando algo sale mal, como un derrape, hidroplaneo o una falla repentina del vehículo.
El manejo del espacio y la velocidad es un tema muy evaluado: dejar al menos el doble de la longitud de tu vehículo como distancia con el auto de adelante, reducir la velocidad en curvas y en pavimento mojado o con hielo, y ajustar la distancia y la velocidad al conducir de noche.
Un error común es frenar bruscamente cuando el vehículo empieza a derrapar o a hidroplanear: lo correcto es soltar el acelerador, dirigir el volante hacia la dirección en que se desliza el vehículo, y dejar que las llantas recuperen tracción en lugar de frenar de golpe.
¿Qué debes hacer si tu vehículo empieza a derrapar?⌄
Quita el pie del acelerador, dirige el volante en la misma dirección en que se desliza el vehículo, y presiona o bombea los frenos suavemente (o deja que los frenos antibloqueo actúen) hasta recuperar la tracción.
¿Qué distancia de seguimiento debes dejar respecto al vehículo de adelante?⌄
Deja al menos el doble de la longitud de tu vehículo, y aumenta esa distancia de noche, con mal clima o en carreteras resbaladizas.
¿Cuáles son las tres causas más comunes de las colisiones?⌄
Demasiada velocidad, muy poco espacio y falta de conciencia de la situación; el capítulo organiza el buen manejo de riesgos en planificar, comunicar, verificar, ejecutar y evaluar cada cambio que haces.